"Soy músico, y como tal, siempre llevo mi guitarra conmigo. Desde que tengo uso de razón, ha sido la única vez que en el trayecto de vuelta, Granada- Barcelona me han obligado a dejar el instrumento en la "Bodega" del avión. Mis ruegos no sirvieron de nada, ya que el azafato no quiso saber nada y la llevó abajo diciendo que sino, le tenía que pagar un asiento (debo decir que en mi fila, iba solo, no había nadie sentado a mi lado). Eso ha provocado que la madera de la guitarra quedara muy fría, y por consecuente, ahora su sonido ya no es el mismo, con lo cuál, no consigo afinarla ni utilizarla como antes.Es un instrumento muy delicado que hay que cuidar de loscambios bruscos de temperatura y su compañía no ha tenido en consideración. Eso me hará plantearme el volver a volar con ustedes. Gracias."